Defender la educación pública española: un compromiso latinoamericano

Por: Pablo Gentili | 20 de mayo de 2012

Contrapuntos (El País

No deja de ser una triste paradoja que el país que más ha contribuido al debate y a la lucha por la defensa de la escuela pública en Latinoamérica, hoy enfrente una amenaza tan profunda al derecho a la educación de todos sus ciudadanos y ciudadanas.

Me refiero, claro está, a España.

Marcha

Manifestación en Madrid a favor de la enseñanza pública / GORKA LEJARCEGI

Durante los años ochenta, y como consecuencia del proceso de apertura democrática vivido desde la década anterior, diversas universidades españolas fueron consolidándose como referencia de un pensamiento pedagógico innovador, crítico y de gran rigurosidad académica. Desde allí, intelectuales progresistas y grupos de investigación comprometidos con la transformación democrática de la escuela, comenzaron a ganar proyección y relevancia en toda Latinoamérica, especialmente, en aquellos países que habían pasado un largo período bajo brutales dictaduras. Durante los últimos treinta años, las comunidades académicas, en las dos orillas del Atlántico, no dejaron de aproximarse, hermanándose en una productiva experiencia de intercambios y aprendizajes comunes.

Así mismo, los movimientos de renovación pedagógica que se multiplicaron por España, sirvieron de inspiración para experiencias de movilización y de lucha por la escuela pública que también se propagaron por Latinoamérica. Los vínculos de cooperación e intercambio entre las organizaciones del sindicalismo docente se fortalecieron y muchas entidades latinoamericanas le deben a sus pares españolas las condiciones económicas y el apoyo técnico que les permitieron crecer y mantener activas las luchas gremiales en momentos de grandes dificultades.

La cooperación educativa promovida por España, también ha sido un aporte fundamental para la defensa y la ampliación de la educación pública en muchos países del continente americano. Aún cuando el Gobierno del Presidente José María Aznar trató de limitar esta cooperación a su mínima expresión, no cabe duda que la política de integración regional promovida por España tuvo un importantísimo papel en la construcción de un espacio iberoamericano donde la educación y la cultura ocuparon siempre un rol destacado. Además, durante los últimos treinta años, miles de jóvenes cooperantes españoles y españolas, con o sin apoyo gubernamental, recorrieron nuestros países llenos de energía y de entusiasmo para contribuir con la defensa y la ampliación de la educación pública para todos los latinoamericanos.

Protesta estudiantes

Los estudiantes madrileños se manifiestan contra los recortes por la calle Alcalá / EMILIO NARANJO (EFE)

La escuela pública ha sido uno de los soportes fundamentales del proceso de desarrollo y de la ampliación de los derechos ciudadanos en la España contemporánea. Un país al que su gobierno dictatorial había postrado en la periferia de Europa y que, en muy poco tiempo, logró niveles de bienestar y justicia social notables. Mal que les pese a los que añoran ese pasado gris y penoso, la escuela jugó un rol de enorme importancia en dichas conquistas.

La educación pública española tiene mucho de que enorgullecerse por todo lo que le ha brindado a su propio país. También, por todo lo que le ha brindado a otras naciones, donde su legado se ha extendido, haciéndola digna del merecido homenaje que deberíamos rendirle.

Sin embargo, la escuela pública sufre hoy, en España, uno de sus ataques más profundos e intensos. Una embestida conservadora que pretende desestabilizarla, herirla en sus fundamentos, marcarla en su dignidad, humillarla. Negar su historia, ignorando sus aportes y maltratando su legado. El Gobierno de Mariano Rajoy parece ignorarlo, pero la educación pública ha hecho de España un país mejor. Y sin una educación pública de calidad e inclusiva, el país volverá por la senda del pasado, postrándose en la desván de la historia.

En Latinoamérica, todos aquellos que trabajamos en el campo de la pedagogía, quienes ejercemos la investigación educativa, los gestores y funcionarios comprometidos con una reforma democrática de la educación, los maestros y maestras que todos los días trabajan haciendo de la enseñanza una práctica de la libertad, una experiencia ciudadana e inclusiva; en suma, todos los educadores y educadoras, mucho le debemos a España, a sus intelectuales y a los que han construido un modelo de escuela pública que hoy su propio gobierno parece despreciar.

La educación pública es un derecho humano fundamental y defenderla donde quiera que sea debe ser un imperativo democrático.

Actualmente, América Latina vive un momento de expansión económica, de un incipiente pero estable proceso de ampliación de los derechos ciudadanos. Un período de expansión de la escuela pública y de reafirmación del derecho a la educación, históricamente negado a los sectores más pobres y postergados. La crisis y el ataque que sufre la escuela pública española no puede sernos indiferentes. Mucho le debemos a España y es justo que no lo olvidemos. Es hora de movilizarnos para manifestar nuestra solidaridad y apoyo a los españoles y españolas que luchan por defender la educación pública. Hoy nos toca a nosotros acompañarlos a ellos, a luchar con ellos, nuestros compañeros, maestros y amigos de siempre.

(Desde Buenos Aires)


Una excelente iniciativa de la Asociación de Ciudadan@s por la Escuela Pública de España

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