Que Farra é essa?

Que Farra é essa?   André Marcelo

Original em portugués: http://meucantonomundo.com.br/que-farra-e-esta/

Ver nuestras fotos: https://goo.gl/photos/ACo5u8GT8AeXRAS86

Sólo el ver a más de 100 personas vibrando con sus cuerpos en el espacio, con los ojos abiertos y húmedos y el corazón queriendo salir por la boca, ya fue para mí, hace unos años, una experiencia como mínimo extraordinaria. Fue a mediados de 2012 creo, que sin saber lo que pasaba por allí, decidí quedarme para ver, oír y saborear lo que aquella gente vestida de blanco me iba a contar. Más allá de la relación visual con los actores, la rosa que me entregaron, el bautismo, la poesía, la música cantada para mis ojos, el presente que recibí fue algo que aún no había comprendido racionalmente, a pesar de las numerosas señales explícitas en las escenas y en sus relaciones con la banda sonora, que exaltaban de forma conmovedora, algunas de las mayores malezas humanas.

Y fue desde que asistí a la Farra de Teatro por primera vez que decidí que en algún momento de mi vida yo estaría del otro lado. Sabía que algunas nuevas sensaciones me sorprenderían, aunque ya había experimentado el poder que el teatro mete en el cuerpo de un actor en escena. Este año decidí pedir permiso a mis rodillas e inscribirme en la Farra de Teatro. Ideada por Depósito de Teatro, la Farra se inspira en la “Farra de los Actores” creada por el fallecido director carioca Márcio Vianna y presentada anualmente en Porto Alegre desde 1995. El espectáculo propone un maratón teatral de 40 escenas previamente ensayadas con altísima carga dramática y con una duración aproximada de cinco horas. Cada tema de la banda sonora se funde perfectamente con la escena representada, causando tanto a los actores y actrices, como al público, una serie de fuertes sensaciones, reflexiones y una catarsis extrema.

Como participante sólo puedo decir que no existe una técnica que supere la entrega. Comenzando con el esfuerzo físico que los ensayos ponen a prueba donde, inspirados en los ejercicios del director polaco Jerzy Grotowski, el cuerpo debe ser llevado hasta el agotamiento para que este sea superado, produciendose un estado físico libre de pensamientos cotidianos y completamente disponible para la improvisación y la creación. ¡Pura entrega! Al igual que en la práctica de meditaciones activas y bioenergéticas, todo el cuerpo que se mueve,  deliberada e intensamente a través del espacio, comienza a liberar toxinas a través de los poros y la respiración, liberando los pensamientos y estableciendo una fuerte conexión con nuestra conciencia, nuestras emociones, nuestra espontaneidad y nuestro silencio.

A continuación, se pone a 100 personas en este estado físico para hacer frente a escenas que tratan temas tan contemporáneos como los prejuicios, la opresión, la violencia contra las mujeres, la prostitución infantil, el consumo desenfrenado, negligencias con el planeta, la violencia policial, el racismo, la violencia en las relaciones humanas, la corrupción política Uff… Luego se pone a las 100 personas en este estado de hablar – y vivenciar – deseos humanos naturales como el amor, la paz, la sexualidad, el hambre (y la sed de todas las cosas) …

Mezclando todo, lo que ocurre con quien  participa – no voy a decir que actúa, porque no existe actuación en la farra de teatro, apenas una entrega sincera – puede ser tal vez un poco más agradable, y al mismo tiempo doloroso que para aquellos que simplemente asisten. No fue por el dolor en las rodillas, pero si la incomodidad de lidiar con mis propios prejuicios. Si, aquellos que la gente insiste en gritar para el mundo que tienen. El malestar de abrazar con deseo a una persona extraña a mis relaciones. ¡La sensación de cambiar aquella mirada lenta con el colega que no conozco y hasta de besar a alguien de verdad, sin acuerdo previo, con la sorpresa de lo imprevisto! El miedo y la vergüenza de solidarizarse con una mujer negra que acaba de sufrir un acto de extrema violencia, quitándome mi ropa, en público y para el público.

Esta “ensalada de frutas” fue muy bien representada en la escena en que compartimos la propia ensalada de frutas con el público. Y comprender  en la práctica, por la intensa experiencia de la farra de teatro que el verdadero sabor de la vida está en la mezcla. Son personas completamente diferentes que reconocen entre sí los elementos de la vida que nos hace iguales. Es el abrazo sin límites, mirar al otro con amor y compasión, es compartir nuestra comida, nuestra agua, nuestro baile, nuestro éxtasis. Es cuidar del otro como cuidamos de nosotros mismos, comprendiendo de una forma más lúcida que todos somos solamente una “cosa”. Aprender a lidiar con los conflictos y el dolor de manera meditativa, con observación y reflexión profunda, sin juicios.

Participar de la Farra de Teatro es mucho más que ser parte de una obra de teatro. Es una experiencia única, inolvidable, transformadora. Y esto será para mí el primer año del resto de vida de Farra Teatro. ¡Gracias Damon, Elisa, Lipsen, Roberto, Yamini y toda esa gente linda!

 

* Gracias a mis rodillas por la comprensión.

Evoé e Namastê!

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