Viaje al Fín del Mundo: G . Trelew _ Bahia Blanca – La Plata (7, 8 y 9 de febrero)


Para llegar a Trelew también fue una odisea. Un mal cálculo de combustible, cosa que no aconteció durante todo el viaje, nos hizo ir cruzando los dedos hasta el final. Afortunadamente pudimos llegar a casa de Laura Danieli, una amiga de Graciela, que nos esperaba con una acogedora cena. Allí pasamos la noche y conectamos de forma inmediata. Al día siguiente recorrimos la ciudad, no sin antes disfrutar de los rincones de su casa.

Trelew, “Pueblo de Luis” en galés, fue llamada así en homenaje a Lewis Jones, uno de los pioneros galeses que impulsaron el movimiento colonizador en estas tierras, posee una intensa actividad cultural y comercial. Visitando sus calles pudimos comprobar como ese origen había dejado su marca en ellas.

La visita al Museo Regional “Pueblo de Luis”, nos permitió conocer elementos de esa colonización así como testimonios de la relación de estos primeros pobladores con los tehuelches de la zona. Si hay una característica que distingue la colonización galesa de otros procesos similares de su tiempo, es la actitud de respeto y aceptación de la cultura y creencias religiosas de la población nativa. El pueblo galés, que sabían lo que era la opresión británica, no quisieron imponer su cultura y religión a los pobladores. Por el contrario, se beneficiaron con el intercambio, ya que sin las habilidades que aprendieron de los tehuelches y el comercio que con ellos pudieron establecer (intercambiando harina, azúcar, yerba y otros productos por plumas de avestruz y pieles de guanaco, que luego exportaban desde la colonia), difícilmente hubieran podido persistir en el medio hostil que les tocó poblar.

La falta de tiempo nos impidió ver el Museo Paleontológico “Egidio Feruglio” que conserva restos del patrimonio paleontológico de la Patagonia. Sin embargo, las joyas del museo,  los materiales de la Cueva de las Manos, los habíamos podido ver, días atrás, en la propia Cueva.

Tras pasar por la aantigua Estación de Trelew (1888) del Ferrocarril Central del Chubut, comenzamos la larga ruta que nos llevaría a La Plata.

Al atardecer llegábamos a las puertas de La Plata donde nos esperaba Federico. Sin embargo un grupo de ciudadanas y ciudadanos estaban en pie de guerra contra el gobierno local. Tras unas fuertes tormentas ocurridas el fin de semana, el agua y la luz había dejado de existir para ellos. ¿Os imagináis tres días sin agua ni luz?, nevera, bebida, higiene,..

Lo normal era la indignación, y así, tras 1.500 km de carretera, estuvimos más de tres horas parados frente a las barricadas. Eso sí, hablando y solidarizándonos con la población e intentando no cabrearnos demasiado con quienes desde nuestro lado, la gente paralizafa, deseaban la presencia de la policía, no para negociar, sino para intervenir. Claro, la policía apenas apareció y cuando lo hizo, fue para ver como estaba la cosa y salir corriendo de inmediato. Así que cuando el corte bajó de intensidad, retrocedimos y pudimos salir para buscar otra entrada a La Plata.

Federico había previsto una cena para tres o cuatro horas antes, que nos supo a gloria.

La Plata, está a 56 km de la capital federal y fue planificada y construida específicamente para que sirviera como capital de la provincia, después de que la ciudad de Buenos Aires fue declarada Distrito Federal. Pudimos  comprobar su trazado, un cuadrado perfecto, al igual que el diseño sobresaliente de las diagonales que lo cruzan formando pirámides y rombos dentro de su contorno; bosques y plazas colocadas con exactitud cada seis cuadras.
Con Federico, como anfitrión y guía, comenzamos la visita por la Casa Mariani-Teruggi, símbolo del terrorismo de estado. En 1976 la casa fue rodeada, atacada y saqueada por las fuerzas de la dictadura cívico-militar. En ese ataque armado asesinaron a Diana (de 26 años, estudiante de letras) y a sus compañeros de militancia. Su hija, Clara Anahí sobrevivió al ataque y fue sustraída con vida de la casa por personal de las fuerzas armadas. Hasta la fecha no se tienen noticias ciertas sobre su destino. Del hecho, terriblemente violento, persisten aún en las paredes las marcas de los impactos de bala de todos los calibres.
Más tarde,  recorrimos la Catedral y sus alrededores. Situada en el centro mismo de la ciudad, entre la Catedral y el Palacio Municipal, la Plaza Moreno alberga una serie de figuras misteriosas: Las Cuatro Estaciones y el Arquero  Hay que ser muy perspicaz y fijarse bien en los gestos y posturas de cada una para notar la posibilidad de que la leyenda sea cierta, de que hayan sido puestas allí por la masonería  y que éste es el motivo por el que las estatuas, no sólo no miran a la Catedral, y aunque se perfilen hacia la iglesia, no posan su vista en ella, sino que directamente le hacen “cuernitos”. No digamos de “El Arquero Divino”  que apunta su flecha al centro mismo del rosetón frontal catedralicio.

De la plaza nos dirigimos al Museo de la Plata, un museo de Ciencias Naturales creado  partir de las colecciones y biblioteca de Francisco Pascasio Moreno, también conocido como Perito Moreno, nombre que nos acompañaó en muchos lugares de nuestro viaje al fin del mundo. El Museo concentra varias de las colecciones científicas más importantes de Latinoamérica, desde gigantescos diplodocus o un enorme cráneo de ballena azul, hasta una muestra del desarrollo de las culturas americanas desde las etapas más antiguas. Posee una importante colección de cerámica precolombina, tejidos realizados con pelo de llama por primitivos habitantes de los Andes y recreaciones de pequeños contextos de actividades de la humanidad en distintas regiones de Latinoamérica.

Nuestra última comida en Argentina iba a ser en la Cervecería Modelo , uno de los más clásicos restaurantes de la Plata. Situado frente a la Casa Provincial de la Memoria Histórica, (en obras), en él, el tiempo no pasa, y las cascaras de cacahuetes siguen “adornando” el piso.

Tras pasar frente al edificio construido por Le Corbusier, que está inscrito como Patrimonio Mundial, nos dirigimos a casa de la familia de Federico, donde llevamos a cabo el ritual del último asado.

A la mañana siguiente, 10 de febrero y tras 25 días en Argentina y Chile, nos despedimos (hasta pronto!) de Graciela en el Aeropuerto de Ezeiza

Mil gracias a todas y todos los que hicieron posible este sueño. Especialmente a Graciela Mandolini que nos acompañó todo el viaje, nos ilustró los lugares, nos pasó bibliografía y puso su tiempo y su coche a nuestra disposición. A Alberto Croce y a Laura Danieli que nos recibieron en su casa de Buenos Aires y Trelew, a Federico Lopardi, nuestro anfitrion en La Plata y con quien compartimos unos días en El Calafate , a Diana Müller y Lucas Kirschke, que cuidaron de nuestra Casa Aitana durante todo el viaje. A todas las amistades que hicimos durante estos días.

Musica: Gilberto Gil: Soy loco por tí América

Viaje al Fín del Mundo

a. Buenos Aires – Bahía Blanca – Neuquén – San Martín de los Andes (17,18,19 y20 de enero)
b. San Martin de los Andes – El Bolsón – Esquel – Rio Mayo (21,22 y 23 enero)
 C. Rio Mayo – Chile Chico – Cueva de las Manos – Gobernador Gregores  (24 y 25 de enero)
d. El Chalten – El Calafate (26, 27, 28 y 29 de Enero)
e. Río Gallegos – Ushuaia (30, 31 de enero, 1, 2 y 3 de febrero)
f. Ushuaia – Rio Gallegos- Caleta Olivia – Bosques Petrificados (4, 5 y 6 de febrero)
g. Trelew _ Bahia Blanca – La Plata (7, 8 y 9 de febrero)
Aquesta entrada ha esta publicada en Desde Itacolomi, MUSICA, video, Videos. Afegeix a les adreces d'interès l'enllaç permanent.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s